Nos encontramos de nuevo ante el problema de las formas ocupando el espacio, intentando rescatar el orden superior que se esconde en el interior de estos elementos: madera, hierro, piedra.
La piedra ocupa el espacio y lo limita, la madera lo envuelve y el hierro no puede desarrollarse libremente, sino amordazado por ese mismo espacio penetra y se expande en formas retorcidas, atando y limitando el espacio deseado.

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